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Las indignantes calumnias de Jorge Elbaum

Las indignantes calumnias de Jorge Elbaum
CARLOS ALBERTO MONTANER | Miami | 30 Abr 2015 – 4:50 am.

El sociólogo y periodista argentino ejerce la práctica más abominable
del debate de ideas: las calumniosas insinuaciones descalificadoras.

A veces no se puede evitar la indignación. Esta es una de ellas.

El señor Jorge Elbaum es un sociólogo, periodista y exdirector de la
DAIA (Dirección de Asociaciones Israelitas Argentinas). También es
kirchnerista y un experto en la más abominable de las prácticas del
debate de ideas: las calumniosas insinuaciones descalificadoras.

Eso es profundamente deshonesto, y muy especialmente cuando proviene de
alguien que, en el mismo artículo con que se deshonra como intelectual,
“Consternación y preocupación”, publicado en Página 12, se atreve a
escribir: “Tenemos —también— que denunciar estos manejos
comunicacionales en tanto judíos comprometidos con nuestro pueblo,
revalorizando la ética milenaria que nos exige una actitud compatible
con la verdad, la dignidad humana y la vigencia de los derechos humanos”.

Es una lástima que no se aplique sus propios criterios. Eso se llama
hipocresía.

Parece que al señor Elbaum le molestó que yo dijera, en una sinagoga del
sur de Florida, que “tanto Alberto Nisman como Leopoldo López se
sacrificaron personalmente defendiendo la democracia”.

¿Qué tiene que ver con la ética y la vigencia de los derechos humanos el
implícito respaldo de Elbaum a la injusta prisión de Leopoldo López
—defendido por más de 30 expresidentes latinoamericanos, y entre ellos
un peronista y un radical—, cuando repite que el joven político
venezolano es un golpista y no lo que realmente es: otra víctima de un
narcogobierno, una deleznable cleptocracia, que tiene un centenar de
presos políticos en las cárceles y decenas de estudiantes muertos
durante las manifestaciones callejeras?

¿Cómo se atreve el señor Elbaum a asegurar que yo soy “un conocido
integrante de la CIA comprometido en gran parte de [sic] los golpes
militares en Centroamérica y el Caribe, el último de los cuales fue en
Honduras, contra el presidente electo Manuel Zelaya”?

¿Por qué miente? ¿Por qué repite estas fantásticas infamias,
absolutamente falsas, fabricadas por los servicios de inteligencia de la
dictadura cubana con el ánimo de desacreditarme? También me han acusado
de terrorista, de estar tras el golpe contra Chávez del 2002, de
intentar lo mismo contra Rafael Correa.

Solo un fanático o una persona profundamente ignorante puede creer esas
ridículas mentiras, típicas, además, de todas las tiranías totalitarias,
y muy especialmente las formadas en la tradición del KGB, para quienes
todos, desde Octavio Paz hasta Jorge Luis Borges, estaban al servicio de
la embajada de Estados Unidos.

Si el señor Elbaum hubiera tenido un mínimo de honradez, si hubiera sido
consecuente con los estándares éticos que proclama, al menos hubiera
citado los múltiples escritos en los que niego tajantemente esas
falsedades —el libro El otro paredón, por ejemplo—, o, si no me creía,
debiera haber mostrado las pruebas de sus afirmaciones mentirosas, algo
imposible porque, sencillamente, no existen.

¿Por qué Elbaum suscribió todas las calumnias sembradas por la dictadura
cubana? Porque, si no le importa difamar la memoria de Alberto Nisman,
ni al propio Leopoldo López, ni a los argentinos que no simpatizan con
el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y ni siquiera a sus
excompañeros judíos de la DAIA, muchos de ellos, seguramente, examigos,
a los que les atribuye intenciones traidoras en contubernio con los
extranjeros para perjudicar a su país, dado que no es capaz de entender
que tienen criterios diferentes, ¿qué puedo esperar yo, un cubano
enemigo del régimen estalinista de los Castro con el que acaso (no me
consta) simpatiza?

Lo que hace el señor Elbaum, por cierto, es incurrir en el mismo
procedimiento de los fascistas antisemitas que divulgan desde hace más
de 100 años ese infecto panfleto conocido como Los protocolos de los
Sabios de Sión, escrito (o plagiado) por la policía política zarista
para enlodar a los judíos en conspiraciones inexistentes. ¿Cómo es
posible que quien ha sido una víctima de esos sucios procedimientos
recurra a ellos para imponerse en un debate político?

No me lo explico, pero no puedo evitar un profundo sentimiento de
indignación por lo que acaba de escribir.

Source: Las indignantes calumnias de Jorge Elbaum | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/internacional/1430365850_14279.html

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