Represión – Cuba – Repression

Cayó el muro de la embajada

Cayó el muro de la embajada
YOANI SÁNCHEZ, Madrid | Julio 02, 2015

Relaciones Cuba-EE UU, embajada de Estados Unidos, Sección de Intereses
En pocos días cambiarán los membretes, sustituirán la placa con el
nombre e izarán la bandera. Ese edificio cercano al mar y de cristales
verdes dejará de llamarse Oficina de Intereses para convertirse en la
Embajada de Estados Unidos en La Habana. Una transformación que
trasciende la cuestión nominal, para alcanzar connotaciones políticas,
simbólicas y hasta lingüísticas.

La fecha elegida para la reapertura, entre el día de la independencia de
Estados Unidos y el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, entrará
en los libros de historia y marcará una nueva efeméride a recordar. Sin
embargo, sólo la práctica dirá la última palabra sobre cuánto se
transformará el lugar o se ampliarán sus funciones. Por el momento las
interrogantes son muchas.

¿Dejarán de salir en la televisión nacional esos programas denigrantes
contra disidentes cubanos donde se usan imágenes de ellos entrando a la
SINA, ahora embajada? ¿No esperará ya la policía en las inmediaciones
del lugar a los reporteros independientes para confiscarles la
tecnología o los diplomas recibidos en los cursos de periodismo que se
imparten allí? ¿Nos devolverán ese trozo de acera frente al mar, por
donde hoy la policía impide transitar por la proximidad con la verja de
la sede diplomática?

La libertad de movimiento de los funcionarios de la embajada
norteamericana también deberá ser garantizada, junto al respeto de sus
valijas y buzones. La posibilidad de contactar, visitar y reunirse con
la sociedad civil tendrá que dejar de estar rodeada de estigmatización.
Ahora los diplomáticos de ese país serán invitados a las conmemoraciones
y actos públicos. Quizás hasta veamos sus rostros en la Plaza de la
Revolución durante el desfile por el primero de mayo.

Ojalá que con la nueva sede diplomática también nos libremos de los
enormes mástiles que afean el rostro de nuestra ciudad frente a la
fachada del edificio y con los que el Gobierno cubano quiso un día tapar
la marquesina electrónica que difundía noticias. Aquellos tiempos
parecen ya lejanos. La propia “plaza antiimperialista” ha perdido razón
de ser en un país cuyo presidente le ha dado la mano sonriente al
inquilino de la Casa Blanca.

La embajada promoverá eventos, ciclos de cine temáticos, conferencias
con instituciones y conciertos, al igual que otros países como Canadá,
España, Holanda e Italia. Veremos entonces la bandera de las barras y
las estrellas en carteles, folletos e invitaciones para actividades
culturales. Aquellos que se ponen gafas oscuras y sombrero cuando se
acercan al lugar o contactan con sus funcionarios, ahora lo harán a
rostro descubierto y con la barbilla levantada.

Sin embargo, uno de los cambios más significativos ocurrirá en el
lenguaje. Donde la gente dejará de usar subterfugios para hablar del
lugar y lo llamará directamente “la embajada”. Sin apellidos, sin
especificar el país ni precisar la pertenencia. Bastará con decir “la
embajada” para que todos sepamos que se trata de ese sitio, cercano al
mar y de cristales verdes donde ha dejado de estar “el enemigo”.

Source: Cayó el muro de la embajada –
http://www.14ymedio.com/opinion/Cayo-muro-embajada_0_1808219168.html

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