Represión – Cuba – Repression

Contraste entre militares y civiles

Contraste entre militares y civiles
17 enero, 2017 11:20 pm por Agustín Figueroa Galindo

La Habana, Agustín Figueroa, (PD) A lo largo y ancho del país existen
pequeños pueblos olvidados, que parecen detenidos en el tiempo. Pero
también en la capital, estructurada por barrios y repartos, hay algunos
que se pueden comparar con el famoso “Llega y pon”. Ese es el caso de La
Fortuna, en el municipio Boyeros.
Un señor residente del lugar, de 87 años, nombrado Rafael Gómez Sánchez
tuvo la amabilidad de contarme por qué el nombre La Fortuna. Dice se
debió a una mujer llamada Fortunata, dueña de la finca donde se comenzó
a construir el asentamiento. Ella se casó con uno de los tantos
refugiados que llegaron durante la Segunda Guerra Mundial, al que le
apodaban “El Polaco”. Ambos se dieron a la tarea de fomentar el reparto
al que nombraron en honor de su propietaria.

Dicho nombre da idea de bonanza. Uno pudiera suponer que sus pobladores
viven en casas confortables, rodeados de calles pavimentadas, céspedes y
parques con árboles frondosos, donde los niños juegan y los enamorados
se sientan a contemplar la luna.

Pero la realidad es otra. La mayoría de las viviendas se encuentran en
mal estado o en peligro de derrumbe. Y las calles son no callejones.

Los vecinos del lugar –al igual que la mayoría de los cubanos- se quejan
que no pueden reparar sus viviendas porque sus salarios no se
corresponden con los precios de los materiales de construcción que
oferta el Estado.

El crecimiento poblacional, junto a la falta de recursos, ha obligado a
los residentes del lugar a construir verdaderas chozas para poder
proteger del frio y la lluvia a sus familias.

La mayoría de los pobladores de La Fortuna viven de una forma infrahumana.

Son muchos los testimonios que sobre la penosa situación de la localidad
pueden ofrecerse.

Rosa María Rodríguez, una lugareña, nos cuenta que gracias a sus dos
hijos, que viven en el extranjero y le envían dinero, pudo reparar su
vivienda.

En esa misma situación hay algunas otras familias.

Las calles del barrio compiten con las de Venecia, no por su belleza,
sino por las calles inundadas por el agua de los salideros, muchas veces
de alguas albañales. Los numerosos charcos convierten la zona en un foco
insalubre, poblado por personas que viven en pésimas condiciones
higiénico-sanitarias.

Los vecinos se han quejado a varias instancias gubernamentales de las
tupiciones y las inundaciones de aguas fétidas en el barrio, pero la
respuesta siempre es la misma: “No existen recursos para resolver esos
problemas, hay que esperar”.

Sin embargo, a menos de 500 metros de La Fortuna, el régimen ha
construido dos grupos de edificios para militares de menor rango. Fueron
bautizados con los nombres de “La Nueva Fortuna” y “Ciudad Paraíso”.
Ambos cuentan con calles y aceras pavimentadas, parques, una tienda por
departamentos, con precios especiales que podrían considerarse ínfimos.

Esos edificios cuentan incluso con paneles solares.

Para los niños de esta especie de nueva burguesía hay escuelas con
claustros de profesores de primer nivel, bien amuebladas y equipadas.
Mientras, los hijos de los que viven en La Fortuna tienen que asistir a
clases con profesores emergentes, en colegios en condiciones pésimas y
con una base material de estudios insuficiente y obsoleta.

En las calles del barrio para militares, se pueden ver autos modernos
parqueados fuera de los edificios, tanto con chapa estatal como particular.

En dos localidades tan cercanas, el contraste entre la forma en que
viven los militares y los civiles es demasiado evidente.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Agustín Figueroa;
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

Source: Contraste entre militares y civiles | Primavera Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/contraste-entre-militares-y-civiles/

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