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Drogas, juventud y manipulación oficialista

Drogas, juventud y manipulación oficialista
La enajenación puede cobrar muchas formas, como la ideológica
Miércoles, junio 28, 2017 | Ernesto Santana Zaldívar

LA HABANA, Cuba.- “Me impresionó la espontaneidad con que se ha
realizado esta marcha y, además, que la hicieran los jóvenes, ¡los
destinatarios del mensaje!”, declaró un latinoamericano entrevistado en
un programa de televisión, sobre una demostración juvenil en apoyo al
Día Internacional Contra el Tráfico Ilícito y el Abuso de Drogas.

Para comprobar si tal marcha fue tan espontánea y organizada por los
mismos jóvenes a los que iba destinado el mensaje, solo había que
esperar a que hablaran los propios muchachos. No dijeron más que los
lugares comunes que se dicen en Cuba cada día contra las drogas y
algunas naderías que la presencia de la cámara les inspiró.

La jefa de un departamento de psicología, o algo así, dijo en serio que
aquella era una marcha por la dignidad que la droga destruye, y parecía
la señora tan dopada como los jóvenes por los mismos estupefacientes
ideológicos con que los atiborran todo el tiempo para que, precisamente,
pierdan la dignidad natural con que actúa la juventud en la vida, o sea,
en la historia.

En los medios salieron los dos tipos de artículos y reportajes de
siempre, los pálidos y los insultantes. Los pálidos, hablando de la
iniciativa “Escucha Primero” para “prevenir el consumo de drogas y
lograr el bienestar de niños y jóvenes, sus familiares y comunidades”,
tema central de la conmemoración de Naciones Unidas en este año.

Los insultantes, según lo usual. Fragmentos de entrevistas a muchachas
rehabilitadas, con preguntas arrogantes y distanciadas como “¿Te
gustaría que tu hija viviera lo mismo que tú?”, en tono increíblemente
despectivo, al modo de: ¿Cómo te atreviste a drogarte, a hacerle eso a
la revolución después del sacrificio que ha hecho por ti, desagradecida?

Y las mismas pobres muchachas confesando el infierno por el que habían
pasado y cómo habían sido rescatadas por psiquiatras buenazos de tales
horrores. ¡Y las dulces autoridades! ¡Y qué confidenciales las líneas
“confidenciales” de ayuda! Y esas adicciones que no sirven para nada. Y
cómo ellas se incorporaban ahora a la vida. Y qué maravilla, qué país.

Es posible que algún despistado hable aún de que en el capitalismo los
jóvenes tienen motivos de sobra para intentar enajenarse a través de las
drogas; pero que en el socialismo no, qué va, pues aquí eso es un rezago
del pasado y no terror al futuro ni la cabeza de un guanajo.

La política es: Dile no a la diabólica droga pues los malosos se
aprovechan de ti. Y en verdad no se habla de drogas, ni se advierte a
los jóvenes contra los tipos de sustancia que hay en la calle y los
peligros de la adulteración. Tal aviso lo da el periodismo
independiente. Nunca los medios oficiales, con metodología gótica y de
un metemiedo minuciosamente inútil.

Mientras, los jóvenes siguen consumiendo “lo que aparezca por ahí”. La
persecución y las duras leyes logran que disminuya por temporadas la
cantidad de droga en la calle, pero también que aumente mucho su precio,
con las consecuencias que eso trae, como el alcoholismo exasperado y el
consumo de cualquier cosa que suba o baje el ánimo, o que parezca hacerlo.

Porque muchos están consumiendo, como si se tratara de drogas
psicoactivas, medicamentos que técnicamente no lo son, como la
carbamacepina o el meprobamato. Hace casi 30 años se exhibió un
documental soviético, ¿Es fácil ser joven?, donde los especialistas se
mostraban alarmados porque, cuando retiraban de las farmacias una
sustancia utilizable como droga, enseguida los jóvenes adictos
comenzaban a usar otra en sustitución, indeteniblemente.

Los medicamentos psicoactivos que todavía se venden en farmacia, “tan
controlados como los explosivos”, como reconocen los funcionarios de
Salud Pública que se encargan de ello, son cada vez menos distribuidos,
porque se obliga a los doctores a que los receten cada vez más
restrictivamente y que de hecho se los retiren a muchos pacientes
necesitados de ellos.

Es el caso del metilfenidato y el trihexifenidilo (antes, parkisonil),
que se están prohibiendo pese a que no existen en el país sustitutos
efectivos, según nos revelan fuentes que quieren mantener el anonimato.
Como se vende una vez al mes lo que el paciente requiere en ese tiempo,
las autoridades a veces lo visitan de pronto para comprobar si no han
vendido algún blíster.

Se puede pensar que esas medidas tienen alguna efectividad para
disminuir el consumo. Pero no: el único efecto es que, cuando el joven
consumidor busca el medicamento en el mercado negro, encuentra, que cada
píldora de “paco” —parkisonil— está entre 30 y 70 CUP y cada “metil”
entre 50 y 100. El problema es buscar el dinero, lo que de seguro
originará otros problemas.

Hace años, había plantas de campana en cualquier jardín habanero. Hoy es
difícil hallarlas aun en los alrededores de la capital. Sus grandes
flores blancas, tan ornamentales, y sus hojas, de muchos usos
medicinales, ya son solo un recuerdo a causa del efecto alucinógeno de
todo el arbusto, lo cual lo convierte en una atractiva “droga gratis”.

No asombra entonces el letrero que se ha visto por ahí, en algún que
otro pulóver, como reacción al abuso de sustancias prohibidas: “Dile no
a la droga. Somos muchos y hay muy poca”.

El meollo de esta indudable tragedia, en el caso de Cuba y de los
jóvenes, es que se exalta la prohibición sin verdadero examen del
conflicto y sin promover realmente la responsabilidad en ningún aspecto
de la vida de esos muchachos que son —o deben convertirse en— ciudadanos
que deben asumir la libre elección, la libre información, la libertad,
simplemente.

Como en todo, el castrismo, con su infinito cinismo pragmático, asume
que la manipulación y la represión son la clave para que los jóvenes, en
este caso, no se narcoticen con ciertas sustancias que anulan los
efectos de las “sustancias” de la miseria y la propaganda, los
alucinógenos oficiales para que la juventud nunca tropiece con su
dignidad ni con su rol natural y no pretenda cambiar de veras cuanto
deba ser cambiado.

Source: Drogas, juventud y manipulación oficialista CubanetCubanet –
www.cubanet.org/opiniones/drogas-juventud-y-manipulacion-oficialista/

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