Represión – Cuba – Repression

Las vías contra el castrismo

Las vías contra el castrismo
14 Junio, 2017 8:26 am por Pedro Corzo

Miami, USA, Pedro Corzo, (PD) Las propuestas y la acción de un amplio
sector del pueblo cubano que se opone al totalitarismo, han evolucionado
según ha transcurrido el tiempo hacia pautas que establecen como premisa
para el cambio de régimen, el dialogo y la concertación en las diferencias.

Probablemente ese cambio es consecuencia de los limitados resultados de
fórmulas anteriormente utilizadas para acabar con el régimen, además, de
los nuevos autores que se han sumado al proceso que tienen concepciones
diferentes a las de sus predecesores.

Algunos lo consideran como una especie de toma de conciencia ante la
realidad moderna, que rechaza la confrontación, aunque no se debe
descartar que haya quienes están motivados por un simple oportunismo de
aquellos que buscan acercarse a la dictadura desde la acera opuesta.

El propósito inicial de la oposición cubana fue impedir que el
totalitarismo se impusiera en el país. Se recurrió a prácticas políticas
y civilistas, aunque simultáneamente un número importante de
personalidades de la vertiente revolucionaria consideró que la vía más
rápida y eficiente era una nueva confrontación.

El régimen aplastó todo esfuerzo cívico y la violencia quedó como única
alternativa. El proceso de lucha fue muy cruento. La dictadura, con
crueldad extrema, redujo los focos de resistencia armada hasta lograr
eliminarla como alternativa de cambio.

La oposición, principalmente desde Estados Unidos, intensificó la
exportación de la violencia a la isla. Durante décadas la gestión fue
intensa, pero el sacrificio de muchos no fue recompensado.

En el destierro siempre hubo partidarios de negociar con la dictadura,
pero eran mayoritariamente agentes de la tiranía que buscaban dividir y
enfrentar a las diferentes agrupaciones que operaban fuera de Cuba.

Avanzado los años, un grupo de personalidades del exilio, aunque
conscientes de la naturaleza del régimen, empezaron a promover un
dialogo con la dictadura, favorecían el debate franco y abierto. Tenían
al menos dos propósitos: exponer ante el mundo la rigidez del castrismo
y la flexibilidad e independencia de un sector de los exiliados que
favorecía la negociación con la tiranía.

Estas propuestas de dialogo que tenían como una de sus metas la
conciliación de las diferencias entre las parte en conflicto no
prosperó, demostrándose una vez más que la voluntad de una de las partes
nunca hace pareja.

Cubanos de las dos orillas que están a favor de la democracia y del
respeto a la dignidad del hombre, continúan trabajando intensamente por
cambios políticos en la isla.

La apuesta a favor del derrocamiento del castrismo está en la voluntad
de esa mayoría, pero la realidad les pesa, y un sector acepta como
solución a la crisis nacional, un proceso de negociación, una ruta menos
ambiciosa que transite por la aceptación de quienes gobiernan para de
alguna manera arribar a la democracia.

Este empeño se manifiesta de diferentes maneras. Hay quienes demandan un
plebiscito, otros participar en las elecciones nacionales en un plano de
igualdad con los candidatos oficialistas, pero la realidad es que
cualquier propuesta necesita el reconocimiento y aceptación de la
dinastía insular, con el agregado de la reformulación de las leyes
electorales y la aceptación de observadores internacionales.

Otros son partidarios de la confrontación cívica. Se enfrentan al
régimen exigiendo el respeto a sus derechos ciudadanos, con la certeza
de que su tenacidad quebrará la voluntad de la dictadura. También están
los que creen en la ruptura, quienes procuran el derrocamiento sin
avenencias porque consideran que la casa de todos hay que limpiarla
minuciosamente.

Cualquiera de estas propuestas afrontará grandes limitaciones y
numerosas dificultades solo para ser implementadas. Los desafíos durante
ese proceso serán muchos, complejos y requerirán de la ayuda de varios
factores, incluido extranjeros.

La opción más apropiada para quienes no se identifican con ninguna de
estas propuestas pero tienen la convicción de que el futuro de Cuba debe
transitar por la democracia, es presentar sus ideas o exponer sus
consideraciones sobre lo negativo de cada una, en particular de la que
más adverse.

Los detractores de oficio, en particular aquellos que no se suman a
ninguna propuesta, o son incapaces de presentar propias, son un lastre
real para cualquier proceso que busca un cambio político del tipo que sea.
pedroc1943@msn.com; Pedro Corzo

Tomado del Nuevo Herald 1 de junio, cortesía del autor

*Periodista de Radio Martí.

Source: Las vías contra el castrismo | Primavera Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/las-vias-contra-el-castrismo/

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